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Recuerdan la victoria de uno de los F-1 más raros del mundo

El célebre Tyrrell de 6 ruedas casi impuso una revolución total en 1976


Diversos historiadores han recordado que esta semana se cumplieron 42 años desde que el 12 de junio de 1976 consiguió su primera y única victoria uno de los monoplazas más singulares que jamás haya competido en el Campeonato del Mundo de Fórmula 1: el Tyrrell P/34.

El hito ocurrió en el Gran Premio de Suecia de 1976, disputado en el circuito de Anderstorp, cuando el sudafricano Jody Scheckter llevó al triunfo a un carro que entonces estaba generando muchísima curiosidad en el ambiente.

Una segunda unidad P/34 tripulada por el francés Patrick Depailler consiguió escoltar a la de Scheckter en esa carrera, duplicando el impacto que tuvo la historia en el ambiente.

El carro había sido desarrollado un año antes por el técnico británico Derek Gardner, quien buscaba soluciones para reducir el subviraje (que el carro “tire” hacia afuera en las curvas) y también quería reducir la penetración en el aire para que el carro fuera más rápido en las rectas.

Al técnico británico se le ocurrió pensar que si en vez de usar dos ruedas de 13” como todos los demás equipos, usaba cuatro ruedas más pequeñas de 12”, conseguiría ambos objetivos.  Gardner pensó con muy buen tino que al usar cuatro ruedas frontales podría aumentar la superficie de agarre del caucho al piso y además tener más capacidad direccional en el volante.

El auto fue confiado al sudafricano Scheckter, quien había llegado al equipo en 1974 como reemplazo del escocés Jackie Stewart y al francés Patrick Depailler, quien era uno de los prospectos franceses más acreditados, lo cual complacía a la petrolera francesa ELF, que seguía auspiciando al equipo.

A pesar de la victoria en Suecia, Scheckter nunca fue un entusiasta del diseño del P/34 y aunque el carro le permitió ingresar en el “Top 5” del Campeonato al final de la temporada 1976, aceptó la oferta que le hicieron para unirse en 1977 al equipo del industrial canadiense Walter Wolf.  Con el tiempo el piloto cambió de opinión y ahora es propietario de una de las cuatro unidades producidas.

Para 1977, Gardner presentó una versión evolucionada del auto, denominada P/34-2.  Depailler fue mantenido en el equipo, mientras la baja de Scheckter fue cubierta con el ingreso del reconocido piloto sueco Ronnie Peterson.

Además de los problemas inherentes al diseño del auto en sí, el P/34 no resultó ser un monoplaza totalmente confiable, aunque realmente tampoco era mucho más frágil que la mayoría de los carros que en esos años corría en F-1.  

Mantener la direccionalidad de las ruedas frontales cuando el carro pasaba sobre baches en el piso, o sobre los arcenes era un problema.  También lo era mantener las cuatro ruedas debidamente balanceadas, apuntando en la misma dirección y con los mismos ángulos de cámber y caster.  Sin embargo lo más complicado era lograr que el proveedor de cauchos, Good Year, siguiera accediendo a construir las pequeñas ruedas frontales que usaba este monoplaza.

El P/34-2 de 1977 demostró que la capacidad de desarrollo de la idea había dado todo lo que razonablemente podía esperarse de ella y pareció claro que las complicaciones de usar 6 ruedas no eran compensadas por las ganancias en términos aerodinámicos o de manejabilidad.  Gardner llegó a la conclusión de que se podía obtener un nivel similar de rendimiento con un carro de 4 ruedas y Tyrrell no era un equipo con el suficiente músculo financiero como para hacer una apuesta más ambiciosa en términos de desarrollo.

En paralelo, otras ideas estaban comenzando a impactar el panorama técnico de la F-1 en esos días como los motores turboalimentados, las ruedas radiales o la explotación del principio aerodinámico del “efecto suelo”.  Era preferible entrar de lleno en esa realidad que adaptarla a una idea - el carro de seis ruedas - que demostró ser capaz de competir contra las propuestas tradicionales, pero no de superarlas ampliamente del modo en que se esperaba.


El Tyrrell de 6 ruedas pasó a la historia como uno de los monoplazas
de diseño más exótico de la historia del deporte a motor. Se pensaba
que podría ganar carreras una tras otra, pero finalmente solo ganó
una vez, hace exactamente 42 años…

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